Joana Raspall

Estimo les lletres
que formen els mots,
els llavis que els diuen,
i el cor que els entén…
perquè als mots hi ha
l’anima

de tota la gent

Detente un punto, pensamiento inquieto

Detente un punto, pensamiento inquieto;
la victoria te espera,
el amor y la gloria te sonríen
[...]
Rosalía de Castro

viernes, 21 de diciembre de 2012

Miliki, la alquimia en las manos

corazón de payaso
genio de la alquimia.
las manos siempre llenas
de los colores de la brisa
y el mejor de los dones
: la risa


humano
que creía en el hombre,
el más grande humanista
filósofo del aire y del viento
catedrático
de la asignatura pendiente
de todas las mentes

capaz de soñar
y llevarte a su sueño,
la vida es un circo
una  carpa de estrellas
y el amor y la risa
como únicas armas

la fórmula en su dedos
y como buen alquimista
la dibujó sin prisa,
un corazón de agua
y un beso de risa





"María no podía estar quieta en el asiento esperando a que salieran los payasos. Era lo que más le gustaba! Unos cuantos equilibristas colgaban de unos alambres como si fueran el palo de la portería del colegio . Pero estaba más alto y saltaban de un trapecio a a otro contínuamente. Se asustó cuando uno de ellos resbaló en un descuido.  Con dos dedos consiguió coger  al vuelo una cuerda.  Pero dos dedos no le bastarían mucho tiempo. María lo miraba asustada  y miraba la distancia al suelo. No veía la red!.  Se paró la música. Entonces salieron los payasos con una boca roja que les llenaba toda la cara. El trapecista  sonreia y los señalaba  con la mano que no  fué diestra.  Como si la magia del circo lo hubiera transformado en presentador y acabaran de aparecer  los artistas principales. María no podía dejar de mirarlo,  y casi escuchaba los huesos de los dedos que se  partian intentando sujetarse.  El saltarín soltó la cuerda. Movió la mano como despertándola para la caída. María se levantó de la silla! Al momento cayó también otro trapecista que con una mano lo cogió por la muñeca y con la otra  enganchó un trapecio más bajo  que apareció de la nada. María pensó que eso debían ser los milagros.
Volvió a sonar la música. Los payasos se pusieron la mano en una oreja tamaño de elefante y preguntaron:
- ¿como están ustedes?
El niño, la cara toda risa,  le dijo a su madre:
¿mamá por que te has levantado de la silla?"

A los que consiguen hacer reir. Gracias.  Por que hacer llorar es facilísmo.

I.























2 comentarios:

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

Unas buenas risas es lo que más nos llena y hacer reir a un niño es lo más grande. Qué recuerdos cuanto que agradecerle. Un beso marialocaypeligrosa.

marialocaypeligrosa dijo...

La familia Aragón era y es verdaderamente grande!
Un beso forajido,