Joana Raspall

Estimo les lletres
que formen els mots,
els llavis que els diuen,
i el cor que els entén…
perquè als mots hi ha
l’anima

de tota la gent

Detente un punto, pensamiento inquieto

Detente un punto, pensamiento inquieto;
la victoria te espera,
el amor y la gloria te sonríen
[...]
Rosalía de Castro

lunes, 21 de septiembre de 2015

"Como un dolor de muelas" ... añorando al mendigo



"Como si al fin un buen poema me saliera..."
o como si me hubiera creído que porque me suenen bien dos rimas que pensé en un descuido,  ya tuviera algo que decir.  O realmente nunca he querido decir nada.

Será que me siento como si aguantara yo sola todas y cada una de las cuerdas de una red. Y tengo que hacerme elástica. Y esto es una de esas cosas mías que dice que no entiende el mendigo. Y siempre me parece que es la persona que más me entiende, aunque su forma de ver las cosas esté a años luz de la mía.  Y a veces hasta me parece que vivimos en diferentes esferas. 

Que voy a hacerle, le echo de menos. Yo soy de afectos contados, y él una de las piedras más preciosas que tengo.
 

lunes, 15 de junio de 2015

Incluso en estos tiempos (Sabina)

Incluso en estos tiempos,
que no escribo una línea
Que me arrastro por las calles
echando de menos mi costa.

Ahora que arrastro todo
tánto,
que por el camino van quedando
hasta las quejas.


Liviana mochila,
- eso que me quito de encima-
piensa mi cordura,
o la bendita locura
que nunca se sabe.
Y siempre habrá otro momento,
piensa mi locura,
maldita cordura,
que siempre quiere ir,
dos pasos por delante.


y ya ves, 
muy a mi pesar,
ya las catequistas me saludan,
debo andar de capa caída.
(No me lo creo,
ni aunque quiera,
que yo crea en utopías).


Ahora que te echo de menos,
tanto como a mis debilidades.




" Incluso en estos tiempos"
  Sabina












martes, 13 de enero de 2015

La sustancia interior, Lorenzo Silva

"La sustancia interior", no estaba ni de lejos entre mis preferencias. Pero como me suele pasar, soy incapaz de no acabar un libro que me deja alguien, para quien sí está entre sus preferidos. Sin ninguna duda es un buen libro.  Sorprendente, entretenido, nada que ver con lo que acostumbra a escribir el autor. Y lo digo desde el convencimiento. Es el tipo de libro, donde quien no está a la altura,  puede que sea yo.


De entrada, es a primera vista, el típico que yo dejaría para otro momento. Cualquier otro momento, que seguramente no llegaría nunca. Hasta me avergüenza reconocerlo.  Incluso esforzándome por hojearlo y leyendo algunos pasajes lo hubiera dejado. Es más, lo hubiera descartado seguro. Ya digo que no estoy a la altura. 


Pasó, que soy de leer hasta la composición de los productos envasados mientras cocino.
Pasó que no pude decir que nó.
Pasó que a mí dejarme un libro sin pedirlo es como hacerme un regalo.
Pasó que tuve que agradecerle  su buena voluntad, y buscar alguna excusa para ganar tiempo. Ganar tiempo con un librillo que me lo podría haber leído en cuatro ratos, y que de repente me parecía una enciclopedia.


Pasó, que soy de naturaleza cotilla. "Filomeno a mi pesar", para decirlo claramente.  Se me antoja, que saber lo que le gusta leer a alguien, dice más de la persona,  que lo pueda decirme en toda una tarde.
La sustancia interior, de Lorenzo Silva. El libro que seguramente nunca habría empezado y el que está ya,  por derecho propio,  entre los que no presto.









viernes, 9 de enero de 2015

Los nudos de los nudillos

Con lo alegre que está la feria,
y ya ni paseas,
 tu cinturilla y el resto.
Y eso que han puesto
Música de organillo,
y pintan caricaturas!
bendita locura,
puestos a elegir
yo, azúcar en las rosquillas.


te cuento:
los buenos con los buenos
los demás,  pluralidad
como Dios manda.
Que lo ateo no quita
ni la intención ni las ganas,
de soñar bajo la falda,
ni lo cortés evita
que Adán fuera él
y ella Eva.


Sueltos los duelos
y el cabello bien sujeto
con las horquillas.
envueltos
el tul, la seda y la lana
toda la fiesta un enredo.
Con lo que te gustan!


y a la vuelta,
ni visitas ni llamas.
Sigues igual de canalla,
Con lo poco que cuesta
una tuesta, o una muesca!


Yo, que por ti bebería,
el agua sin bendecir,
y hasta capaz sería,
de apostarme los nudillos.
Y me juego un estribillo
a que los pierdo.