Joana Raspall

Estimo les lletres
que formen els mots,
els llavis que els diuen,
i el cor que els entén…
perquè als mots hi ha
l’anima

de tota la gent

Detente un punto, pensamiento inquieto

Detente un punto, pensamiento inquieto;
la victoria te espera,
el amor y la gloria te sonríen
[...]
Rosalía de Castro

jueves, 27 de octubre de 2011

NIÑATOS, Albert Castillón "Ciutat de tots"

Los acusados del asesinato de Marta del Castillo entran y salen de la Audiencia de Sevilla en coche policial, que les recoge y les devuelve a su casa para que no corran ningún peligro. Los tres saben dónde está el cuerpo de Marta, pero callan para que no les perjudique en el juicio. Ninguno de ellos muestra arrepentimiento ni pide perdón a la familia, y están seguros de salir en
pocos meses o años de este «problema», como ellos lo califican. El juicio, casi televisado, nos muestra que la Policía lo hizo mal, el Fiscal no les acorrala a preguntas y el juez parece que no esté en la sala.

A ellos se les protegen todos sus derechos, mientras a la familia de la víctima se le han vulnerado todos.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ópera 3

El guapito con las gafas a lo intelectual, me había puesto un papel en la mano con su número de teléfono y su nombre, en nuestro segundo encuentro. Tenía en la cabeza y en la boca grabados esos números. Tenía el sabor de su aliento y su semen entre la lengua y los dientes. Su olor en mi recuerdo. Y en mi mente sus manos pegadas a mi cuerpo.

Intentaba no pensar en él, pero sé que andaba con cara de atontada. Gracias a Dios que yo suelo llevar un aire de despiste. ¿Se nota el deseo a simple vista?. Moni me diría que sí. Siempre dice que a polvo que te vienen las ganas, polvo que aproveches, que luego esas cosas se notan.

¿Llamarle?, ni drogada.

¡Y las cosas que tiene la vida!. Lo cuentas y no te creen. Fuimos al Corte Inglés, una mañana, mi novio y yo. A comprarse no sé que tontada para guardar los discos. Y ahí están ellos. Unos pasos delante nuestro. La rubia fina, guapa, porque lo que es verdad, es verdad, y el guapito con las gafitas. ¡Lo que me excitan a mí los tíos con gafas!. Debe ser algo del subconsciente.

Le digo a mi novio que voy a mirar la ropa, y nos encontramos en media hora allí mismo. El guapito ya me ha visto, y a los dos segundos viene detrás de mí, en la misma dirección.

Cojo tres o cuatro conjuntos en la sección de lencería. Entro en el probador más apartado. Braguitas rosa chicle, sujetador a juego con blonda negra. Medias finísimas de encaje. Pues la verdad, puesto no queda mal.

Y ahí está él. Entra y cierra con pestillo.

Me mira y en vez de besarme me mete la lengua hasta la garganta. Me coje del pelo, tirándome la cabeza hacia atrás, y va dándome besos y mordiscos por el cuello. Baja por el pecho, me acaricia. Todo él se vuelve manos.

Le digo que me hace daño, sin protestar mucho. Me ha pillado por sorpresa. Al oído, me escupe unas palabras:

- eres una niña muy mala princesa. Me has hecho venir hasta aquí. No te irás hasta que me corra por lo menos dos veces. Y te la voy a meter tan adentro, que se te van a quitar las ganas de andar calentándome.

Ya me tiene contra la pared, me ha separado las braguitas rosa chicle, sin quitármelas. Me tiene inmovilizada totalmente. Se agacha, y me acaricia un poco, con una mano. Tan suavemente que me sorprende. Luego pasa su lengua por mi clítoris de tal manera que me llega un orgasmo sin apenas darme cuenta.

Se ríe descaradamente.

Me da la vuelta, está desnudo completamente. Tiene la verga tan dura, que apenas me atrevo a respirar. Y tiene toda la intención de metérmela por el culo. Sigue con los besitos, por la nuca, por el cuello, me acaricia el cuerpo. Me suelta un momento, y me susurra:

- ¿quieres salir princesa?, sólo tienes que abrir la puerta.

Me besa suavemente en la mejilla, y parece que da por hecho que mi tiempo de escaparme ha pasado. Vuelve a inmovilizarme sujetándome los brazos de tal manera, que es imposible ya soltarme. Pero me excita muchísimo verme así. Me está penetrando por detrás. Empuja tan fuerte que hasta parece que tirará la pared. Me va diciendo bajito que voy a pagar por las dos tardes que lo enfermé en la ópera. Que voy a recordar "Aida", por mucho tiempo. Se está corriendo, y noto su semen caliente. A la misma vez está jugando con su dedo buscándome el famoso punto G.

Vuelvo a tener un orgasmo. Sin poder evitarlo empiezo a correrme yo también.

Se escucha una voz femenina diciendo su nombre, llamándolo.

Tirado en el suelo, empieza a vibrar su móvil.

Me suelta, me da la vuelta, me ajusta las braguitas rosa chicle. Me da un dulce beso en los labios. Entonces me desliza las braguitas por las piernas y me las quita. Se acerca a mi oído.

- Me falta el final princesa. Te guardo yo las braguitas. Me ha gustado mucho el color. No quiero que las pierdas.

(Continuación a "Ópera 2", de un escritor excelente en todos los campos)

martes, 25 de octubre de 2011

Si sabes,

Que me gustan,
tus labios, siempre atrevidos
son como de turmalina
entre tu verde y mi rosa
melaza con las espinas
de química complicada
y "tratamiento" de rimas.

y olvido es una palabra
reñida con los suspiros
un tango y abrázame fuerte
que hasta tu descaro me gusta
a mordisquitos te perdono
(acerca un poco el oido)
que ni facetas distingas

jueves, 6 de octubre de 2011

Se te olvidó la boca

Para irte en silencio
después de tanto alboroto
que arte los "corridos"
hilvanando tan fino

Y en la bolsa los labios
dimes que te digo
el caramelo de azúcar
y algun verso perdido

Y derecho a la taberna
que lo mismo hace
de purgatorio que de cielo
pediste -dos de "yelo"
que la h me la quedo-
por decreto propio

Y hecho con prisa el hatillo
olvidaste la boca
que entre el eco de palabras
y lo que apura la saliva y el almíbar
no hay forma de callarla
ni baúl que le adapte la forma