Joana Raspall

Estimo les lletres
que formen els mots,
els llavis que els diuen,
i el cor que els entén…
perquè als mots hi ha
l’anima

de tota la gent

Detente un punto, pensamiento inquieto

Detente un punto, pensamiento inquieto;
la victoria te espera,
el amor y la gloria te sonríen
[...]
Rosalía de Castro

lunes, 15 de noviembre de 2010

el día que tengas la duda

El día que te despiertes
y no entre sol en tu ventana
no es que no llegue a tu cuarto
que fué tu luz sueñecito
quien atrapó la mañana

Y al salir a la calle
si ves que ya no hay paseos
no es que sea todo asfalto
tánto crecieron caminos
que alamedas se volvieron

por eso el día que dudes
nada de porqués ni cómos
siempre adelante
tuyo es el norte
tuyo es el baile
que abre la fiesta!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

la llamada del gestor

Al día siguiente me llama el gestor para decirme que en tráfico no admiten ese certificado. Desde el día 3 han cambiado los impresos. Además, como yo no soy la primera persona que viene de ese centro, le comentan que ya les han avisado.

La cuarta parte no quiero ni imaginármela.

el segundo centro médico

Ya sin ningún niño, ni mochilas, ni chaquetas, ni cosas escolares, voy corriendo al segundo centro, que cierran a las ocho.
Tocando el timbre está también un Sr. mayor, que me dice que le toca renovarse el carnet. Ascensor?, nó, nó, le digo. No se vaya a parar y cierren.
Nos abre la puerta "una persona anciana".
- me suena tu cara. Tienes pluriempleo?. De repente la "persona anciana" toda sonrisas, me contesta que sí. Nos pide al Sr. mayor y a mí, los carnets, las fotos (que corriendo había ido a hacerme), y nos dice que ya nos llamaran.
El Sr. mayor, se ríe. Le cuento que también trabaja en el otro centro. Pues ya está más que jubilada, y con el paro que hay. A mí ya me ha dado la risa tonta hace rato, y la verdad, es que me hacía gracia ya todo.
La sala, cuadrada, con bastante gente. De frente un pasillo largo que no se sabe a donde va.
Gritan un nombre. El Sr. mayor me dice: ¿qué nombre ha dicho?. - No sé, con lo que cuesta podían venir aquí, digo yo riéndome. El Sr. mayor, me dice también riéndose que lo harán para comprobar la sordera. Y que con tal de que se lo den, lo paga.
- Tranquilo, le digo, si no se mueven ni de la silla para venir a decir el nombre, seguro que tampoco se mueven mucho para "hacerle un reconocimiento médico".
Cuando me llaman a mí, o eso nos pareció, pasillo adelante, vuelvo a cagarme en todo por no haber ido al eixample. Total me iba a costar lo mismo. Y con la tontería de por no ir allí, por que me agobia bastante, estaba realmente haciendo el tonto. Pero yo todavía no sabía hasta que punto.
El médico, con acento catalá:
- ponte los cascos, deja las cosas, aprieta cuando escuches el silbido.
- Dónde dejo las cosas?
- donde quieras
No había ni una silla.
Cuando me pongo los casi rotos cascos, llevaban sonando no sé cuánto rato. Aprieto dos veces.
- Mira las letras, y me las dices
Me pregunta exactamente tres letras.
Por primera vez me mira cuando le contesto, por los medicamentos que tomo. Empieza a soltarme un relato interesantísimo sobre la manera tan fácil como ganan los juicios, por que la gente normalmente a la pregunta de ¿toma algún medicamento? suele contestar que nó.
Mira el reloj, se le debe hacer tarde. Me pasa a la prueba del circuito.
- El círculo no puede salir del cuadrado, o pitará la máquina.
Apenas me siento (no voy a decir cuánto sonó la máquina por que eso paso de decirlo, y me dice vale, en el mostrador te darán el certificado.
En el mostrador, al lado de la "persona anciana" que de repente estaba empezando a parecerme Sra. mayor, hay una compañera que me da una maquinita y me dice firma aquí. Intento firmar y no aparece nada. A la tercera vez me la quedo mirando...y me dice: la firma sale en el ordenador, no aparece en la máquina. De un salto subo al mostrador (no es tán difícil), y efectivamente compruebo, que aunque hecha como si fuera borracha esa es mi firma.
- podías decirlo antes no?, le digo a la compañera de la Sra. mayor. El título de borde, ya empieza a estar reñido.

65 euros.

Le pago.
Me voy de allí pitando, pensando Dios mío dónde me he metido.
En la escalera miro el certificado médico.
Me sorprende que el médico tenga nombre y dos apellidos marroquíes. Pues no me cuadra mucho, pienso.

Tercera parte: el gestor

el certificado médico, el puto cachondeo

"Cuando digo puto cachondeo, es por no pasarme de malhablada. A veces, este blog que no se lee prácticamente nadie, se lo lee por encima de mi hombro, alguien que para mi desgracia, suspende todas las asignaturas de lengua. Eufemismo, me dice, cuando en vez de decir vieja, dices persona anciana".

...Sólo me faltaba el jaleo de cosas que tengo, "mis cosas propias", para ir recordándome a mi misma, que tengo que pasarme a lo del certificado médico, o lo que es lo mismo, en mi opinión, una forma como otra cualquiera de sacarte la pasta sin dar casi un palo al agua. Y lo del casi lo pongo por compasión y por intentar ser diplomática. Esto último, cosa en lo que no tengo ni puto interés. Pero como me suele llevar, a meterme en inconvenientes que pueden acabar mal, teniendo en cuenta que mis argumentos y mi diplomacia ( muy bien aplicada cuando me conviene), es una pérdida de tiempo cuando hay de por medio "licenciados en derecho". Aquí no hay eufemismo, hay "supuestamente por si acaso", porque si escribo lo que pienso de ellos...

En fin, después de más de dos horas dando vueltas, como ya eran las nueve y pico pienso que habrán abierto el centro ese para que previo pago me den el certificado médico para renovar el carnet de conducir. Media horita más andando y me planto allí. Horario, dos días por la mañana de 11.30 a 13.00 h y tardes de 17.00 a 18.15. Que bien!, me faltan dos horitas pa que abran. Me voy a la otra punta de donde estoy a ver el horario del otro centro. Casualmente: dos días por la mañana de 9 a 10.30 y tardes de 18.30 a 20.00. Los del club social "que bien vives", son unos pardillos comparados con lo que se matan trabajando algunos.

Por la tarde, después de repetirme cien veces, que tenía que haber hecho caso y haber ido directamente al eixample, me dirijo niña en mano otra vez al primer centro. En la otra mano, mochilas varias, chaquetas y cosas escolares que los padres/madres suelen llevar. Corriendo, cosa imposible con niña en mano, intento llegar antes de que cierren. Por qué no he pillao el coche Dios?. Una vez que llego, una "persona anciana", me abre la puerta, se coloca detrás del mostrador, y me dice: foto, DNI, y carnet de conducir. Son 65 euros (de nada) y 22 euros las tasas. Todo esto más borde de lo que yo me pongo a veces, que ya es récord. Le digo que no llevo foto, pero niña en mano me pongo a ver si encuentro alguna por una de las mochilas de "cosas personales". La "persona anciana", mirando el reloj de pared encima del mostrador, y con el mismo tono, me dice que tiene que ser la misma que la que se presentará en tráfico. Le digo a la niña que nos vamos, y a ella, vale hasta luego, y "la persona anciana" que parecía con prisa mirando el reloj, dándome la chapa literalmente, con que ellos lo tramitan directamente, que vuelva con las fotos...y que las tasas es lo que cobra tráfico (22 euros de nada).

Segunda parte: sin niña en mano

lunes, 8 de noviembre de 2010

"Visita Papal", Rodolfo Serrano

Es una larga marcha de rasos y de oro,
cruces de pedrería y cálices dorados,
ceremonias y cantos que suben hasta el cielo
y no bajan al barro donde se muere el hombre.

Automóviles negros y soldados armados
guardan las oraciones por la paz de este mundo.
El amor nada tiene, salvo aroma a pecado
y a vieja sacristía y a suciedad y miedo.

Un cuervo con el negro plumaje trasmutado
en un blanco purísimo bendice el sufrimiento
del hombre y de sus hijos, mientras él acaricia
el crucifijo de oro y el anillo de piedra.

Y lejos, y allí mismo, el mundo es todo un ascua
de preces y de inciensos. La policía, dicen,
ha detenido y lleva esposado hasta el coche
a un pobre carpintero que nadie conocía.

Rodolfo Serrano

miércoles, 3 de noviembre de 2010

De tu boca canalla

Mira si es traidora tu boca
que te traiciona, sin miramientos
Y mentirosos tus labios
salpicarían deseo
si fueran libres
de pensamiento

Irás negando tus vicios
cuando hace tiempo
corazoncito
te ganaron la partida
ay! esos labios
que aunque no quieras
te sacan de quicio