Joana Raspall

Estimo les lletres
que formen els mots,
els llavis que els diuen,
i el cor que els entén…
perquè als mots hi ha
l’anima

de tota la gent

Detente un punto, pensamiento inquieto

Detente un punto, pensamiento inquieto;
la victoria te espera,
el amor y la gloria te sonríen
[...]
Rosalía de Castro

viernes, 19 de septiembre de 2008

I.N.E.M., o.t.g., o sea "el paro" , y el hijo de la Sra. Julia

Me vienen a la cabeza recuerdos del I.N.E.M de hace algunos años. Cuando yo era algo más jovencita (que me encantaría volver a tener 22, y estar tan guapa, tan delgada y tan chic como entonces). Vivía en mi barrio de toda la vida. Y para ir a la santísima oficina donde van los desempleados (digo santísima por que decir lo que quisiera no es propio de señoras), "al paro vamos", bajábamos al pueblo. El pueblo es popularmente conocido por los de allí como Orereta, que es como se llamaba antes. Antes aún Oarso. Más antes aún Villanueva de Oarso. Más antes no sé. Cúal es el pueblo?, es igual, carece de importancia, vamos a lo que vamos.
En el paro estaban unas 5 personas "trabajando". Nos poníamos a la cola, preguntábamos el último?, y esperábamos nuestro turno con absoluta resignación. No había otra, vamos igual que hoy día. También entonces, igual que ahora más valía ir de humilde y parecer más bien tonto. Y ellos "trabajaban" con la misma eficiencia y simpatía que hoy día lo hacen. Allí, y en cualquier sitio. Sí, ya sabeis, dos almorzando, dos mirando la pantalla del ordendor concentradísimos, y uno sacándose a la gente de encima diciendo : te falta la fotocopia del pie derecho, ven mañana. Es lo normal, si no nos faltara algo siempre, de 5 empleados sobrarían 4. Y simpatía, todos sabemos que derrochaaaaaaaaaaaaaan simpatía. Son mismamente la lechuga del huerto feliz. Pobres, les pagarán poco. Como a todos, dicho sea de paso.
Pero de cuando yo hablo, trabajaba en esa oficina-que era la única que había- uno de los hijos de una vecina de mi barrio. El hijo de la Sra. Julia. Bien, la cosa está, en que los del barrio que estábamos en la cola, cuando nos tocaba el turno, si no nos tocaba la mesa de este Sr. automáticamente dejábamos pasar al siguiente de la cola. Y así hasta que nos tocaba su mesa. Pero no es que en mi barrio fueramos tontos o nos diera igual. En mi barrio nos conocíamos todos. Y así, era la única manera de hacer todo el mismo día y no volver al siguiente. Por que este Sr. te daba los buenos días, te preguntaba qué tal estás llamádote por tu nombre. Y encima, te regalaba una sonrisa y te trataba con educación. Por supuesto, obvia decir que te cogía los papeles que llevaras, y no te faltaba nada de nada. En 10 minutos tenías el "paro arreglado", y encima te daba algun consejillo, todos buenos.
No digo su nombre, no vayan a reconocerlo. Pero personas que trabajen así, en sitios como estos yo creo que no quedan.
Casi tod@s sabeis que digo la pura verdad..........quien no lo sabe, es un priviligiado que nunca ha ido al paro. O....acaso trabaja en alguna O.T.G.

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